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20 octubre, 2017

Piedras. VIII parte.

Jade: Fortuna
Silicato natural de aluminio, calcio y magnesio, de color verde, muy utilizado en el arte oriental. El Jade es el símbolo de la suerte en los negocios. En China, tradicionalmente, se la considera una piedra protectora, que aporta fuerza interior y buena suerte. Está indicado para el tratamiento de las afecciones oculares, problemas de vesícula, dolor de riñones. Fomenta la ponderación y la tranquilidad.
Lugares de hallazgo: China, Birmania, Rusia.

Jaspe:
Roca sedimentaria silicosa, de colores vivos, entremezclados, empleada en joyería. Fortalece la voluntad, la perseverancia y la paciencia.
Rojo: Proporciona energía vital.
Amarillo: Aporta buena suerte especialmente en los viajes.
Jaspe Leopardo: Ayuda eficazmente a obtener el equilibrio mental. Recomendable para personas que sufren amnesia, ausencias o pérdida de memoria.
Lugares de hallazgo: México, Sudáfrica, India, Estados Unidos.

Kunzita:
Variedad de la espodumena, de color lila o rosado. Alivia y aporta calma.

Labradorita:
Silicato de alúmina y cal, especie de feldespato laminar, gris, translúcido. Estimula la fantasía. Evoca recuerdos. Aporta paciencia. Alivia la inseguridad, las aprensiones y reduce el estrés.
Lugares de hallazgo: Madagascar, Canadá.

Lapislázuli: Comunicación.
Piedra fina opaca de color azul intenso, se le conoce como la piedra de la comunicación, ayuda a pensar racionalmente. Muy utilizado en meditación, es eficaz para controlar los desajustes emocionales, cura la melancolía y está indicado para el tratamiento de las afecciones del bazo. Aporta paz y sosiego general al cuerpo y a la mente. Según muchos, protege al portador de peligros físicos.
Lugares de hallazgo: Afganistán, Siberia, Lago Baikal, Chile, Birmania.

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